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El Interior

29/03/2026

Violencia sin freno en Tucumán: el funeral de un joven asesinado terminó con disturbios, colectivos demorados y motos secuestradas

El funeral de Juan Héctor Molina, el joven de 19 años asesinado a tiros el pasado 27 de marzo en Banda del Río Salí, terminó este domingo con disturbios en San Miguel de Tucumán, cuando un grupo de personas que acompañaba el cortejo se volvió violento contra la Policía. El hecho ocurrió durante el traslado hacia el Cementerio del Norte, donde se registraron incidentes en la vía pública, lo que obligó a un operativo que incluyó la demora de dos colectivos y el secuestro de 24 motocicletas.

Según informaron fuentes policiales, el episodio se produjo alrededor de las 15:00 en avenida Gobernador del Campo al 770, cuando parte del acompañamiento —integrado por personas en motos, autos, camionetas y colectivos— comenzó a generar desorden y agresiones, impidiendo el normal desarrollo del cortejo fúnebre.

Ante esta situación, se desplegó un operativo cerrojo con participación de Infantería e Investigaciones, que permitió controlar el conflicto. Las autoridades dispusieron que el traslado continuara solo con los familiares directos, mientras que los ocupantes de dos colectivos fueron demorados y trasladados a la comisaría.

Además, se realizó la retención preventiva de 24 motocicletas por infracciones a la Ley Nacional de Tránsito, las cuales fueron llevadas al predio de Lastenia.

El hecho se da en un contexto de fuerte conmoción por el crimen de Molina, quien fue atacado a tiros en medio de un conflicto entre familias en Banda del Río Salí. El joven recibió disparos en el abdomen y murió horas después en el hospital.

Durante la balacera, una niña de 11 años resultó herida por una bala perdida, aunque se encuentra fuera de peligro.

En la investigación, un adolescente de 14 años se presentó ante la Policía y confesó haber efectuado los disparos, mientras que otras personas también fueron detenidas en el marco de la causa, que sigue en manos de la Unidad Fiscal de Homicidios II.

El caso refleja una escalada de violencia que no solo terminó en un crimen, sino que también se trasladó a las calles durante el último adiós, generando preocupación por la seguridad y el control de este tipo de situaciones.