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27/03/2026
Un alarmante aumento del uso de “capsuleros” —personas que transportan droga dentro de su cuerpo— quedó en evidencia en el primer trimestre de 2026 en el norte argentino, especialmente en Tucumán, donde recientes operativos en Molle Yaco y Huacra revelaron esta peligrosa modalidad del narcotráfico. La práctica, que crece por la vulnerabilidad social, implica que personas sean obligadas o engañadas para ingerir cápsulas de cocaína y trasladarlas, arriesgando su vida.
Uno de los casos más impactantes ocurrió el sábado en Molle Yaco, cuando gendarmes detuvieron un micro y un pasajero comenzó a sufrir fuertes dolores abdominales. Fue trasladado a un hospital, donde expulsó cápsulas con más de un kilo de cocaína.
Días antes, en Huacra, otra mujer fue descubierta con más de tres kilos de droga, y tras estudios médicos a los pasajeros de un tour de compras, se detectó que al menos cinco personas llevaban cápsulas en su cuerpo, sumando más de 10 kilos de cocaína.
Las cifras reflejan un crecimiento preocupante: en lo que va del año ya se incautaron 14 kilos bajo esta modalidad, un aumento de más del 20% respecto al año anterior, cuando estos casos casi no se registraban.
Detrás de estos hechos hay historias de extrema vulnerabilidad. En febrero, tres mujeres —Melisa (21), Delia (32) y Joana (24), de Bolivia— fueron captadas con engaños y luego amenazadas y obligadas a ingerir cápsulas de droga. Según sus testimonios, fueron retenidas, sin comida y bajo vigilancia, y recibieron amenazas contra sus hijos si no obedecían.
Las tres fueron detenidas en Tucumán, pero la Justicia determinó que habían sido víctimas de trata de personas, por lo que fueron sobreseídas y liberadas. El fallo reconoció que actuaron bajo coacción y violencia, lo que permitió su regreso a su país.
Los investigadores advierten que esta modalidad se repite: la mayoría de los casos involucra a personas en situación de pobreza, muchas veces extranjeras, que reciben apenas 200 dólares, mientras la droga transportada puede valer hasta 70 mil dólares en destino.
El avance de este método deja al descubierto la cara más cruel del narcotráfico, que se aprovecha de la necesidad para convertir a personas en “contenedores humanos”, en una red criminal que sigue creciendo y poniendo vidas en riesgo.